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Todo comenzó con una pregunta aparentemente simple en muchas universidades del mundo: ¿y si los estudiantes pudieran aprender haciendo, sin salir del aula? Un año después de la implementación masiva de la realidad virtual (VR), la respuesta ya no es teórica, sino empírica. La VR dejó de ser un experimento llamativo para convertirse en un instrumento pedagógico con impacto medible.
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Hoy, las cifras hablan con claridad. Según el Informe GoStudent sobre el Futuro de la Educación 2025, el 74% del profesorado considera que la realidad virtual es eficaz para evaluar el aprendizaje, mientras que el 71% del estudiantado afirma comprender mejor los conceptos complejos cuando aprende en entornos inmersivos. No se trata solo de motivación: se trata de comprensión profunda.
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Durante este primer año de adopción extendida, más del 52% de los centros educativos europeos integró soluciones de VR con fines pedagógicos, especialmente en áreas STEM, donde el 85% de las instituciones privadas concentra su uso. Simulaciones de anatomía, laboratorios virtuales y recorridos históricos han demostrado que aprender con el cuerpo y los sentidos cambia radicalmente la experiencia educativa. No es casual que el 68% de los estudiantes recuerde mejor lo aprendido mediante experiencias inmersivas que con métodos tradicionales.
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Pero la VR no solo impacta en la memoria: transforma el aula. El 42% de los docentes afirma que la realidad virtual mantiene la atención durante más tiempo, y el 51% observa un aumento en la colaboración entre estudiantes. En menos de seis meses, el 39% de las instituciones que adoptaron VR reportaron mejoras visibles en la participación estudiantil. La tecnología, bien usada, actúa como catalizador pedagógico.
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Sin embargo, las lecciones aprendidas también revelan desafíos. El 63% de los centros públicos identifica el costo de la infraestructura como la principal barrera, y solo el 29% del profesorado ha recibido formación específica en VR. A esto se suman retos como la falta de contenidos curriculares adaptados o la necesidad de soporte tecnológico continuo. La tecnología, por sí sola, no transforma: la estrategia sí.
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Mirando al futuro, el camino parece claro. El mercado global de realidad virtual en educación superará los 32.900 millones de dólares en 2030, y más del 59% de las instituciones planea aumentar su inversión en tecnologías inmersivas antes de 2027..
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En este escenario, CYK acompaña a las instituciones de educación superior en la integración efectiva de tecnologías inmersivas, combinando plataformas educativas, diseño instruccional, analítica de datos, LMS con IA, e infraestructura tecnológica. Porque la realidad virtual no se trata solo de ver mundos nuevos, sino de construir mejores experiencias de aprendizaje, sostenibles, inclusivas y alineadas con los desafíos del siglo XXI.
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